Gimnasia, zumba y natación en Talasoponiente

Gimnasia, zumba y natación en Talasoponiente

Conquistar el espacio que nos circunda es un impulso biológico de naturaleza universal. Especies de todo género expresan su crecimiento como un fenómeno expansivo, haciendo que “ocupar” y “ser” se fundan como sinónimos. El hombre no es ajeno a este mandato pero, como siempre, destila su esencia a través de su inagotable capacidad creativa, haciendo que nuestra relación con el espacio se convierta en un juego lleno de matices. A veces, nos dejamos llevar por una actitud pasiva y decidimos que sea el espacio el que actúe como medio en el que nos desarrollamos y relacionamos, cediéndole todo el protagonismo como si no nos importara su presencia. En otras ocasiones, decidimos tomar la iniciativa y nos entregamos a su búsqueda no sólo con nuestra mente sino también con nuestro cuerpo. Así, la danza lleva representando este peculiar cortejo desde tiempo inmemorial, haciendo visibles mediante movimientos y códigos corporales nuestras ansias por liberarnos de nuestra materialidad para fundirnos con el espacio como dos amantes en la oscuridad.

El juego es aún más rico cuantos más significados le otorgamos. Para las mujeres de AMDAS-LAFONTE, danzar también es combatir contra un cuerpo que ha decidido no colaborar y que muestra a diario sobrados motivos para plantarle cara; es sintonizar con la pura sensación de libertad, mucho más allá de un mundo que pone demasiado trabas para vivir en él; es encontrar en las demás el impulso y el apoyo para saltar al vacío y dejar detrás un confinamiento en el que hace ya mucho tiempo que no nos reconocemos. En definitiva, danzar es sentir la pulsión de lo vivo frente a un mundo obstinado en dejarlas a un lado, es la burla casi infantil que reivindica con orgullo el “mira de qué soy capaz”

En el afán por la conquista, la búsqueda de territorios inexplorados es un aliciente de valor incalculable. Conocer lo cercano es casi obligado para la supervivencia, pero adentrarse en lo desconocido es presagio de grandes aventuras y antesala de nuevos conocimientos que nos transforman, haciendo que el mirar atrás nos descubra qué lejos estamos ya de aquellos que éramos. Las grandes civilizaciones convirtieron esta máxima en impulso vital, puede que sin darse cuenta, pero también las personas anónimas gozamos con las incógnitas que nos plantea lo nuevo. Con uno de esos mundos mantenemos una relación muy íntima, quizás porque fue el hogar el que se fraguaron los cimientos de nuestra humanidad: el agua, esa existencia continua y envolvente que tantos celos despierta en el aire que respiramos, al vernos disfrutar de ella con la candidez de un niño. Aunque elevada a la dignidad de fuente de vida y civilización, el hombre mantiene con ella un trato cercano en un constante juego de seducción provocado por su extraño tacto que nos rememora con sutileza hogares perdidos, pero sin olvidar el inmenso poder que aloja en ese útero del que fuimos arrojados hace mucho tiempo, capaz de acabar con nosotros en un instante y de aniquilar cualquier presencia sonora que no sea la de su propio ímpetu. Nuestras mujeres, con sus sonrisas, reivindican en la piscina esa relación de amor y respeto construida con el paso de los milenios y sienten el agua como un amigo cómplice de sus travesuras en la búsqueda de la libertad.


2 thoughts on “Gimnasia, zumba y natación en Talasoponiente”

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    Blanca on 20 junio, 2016 Responder

    Un proyecto precioso. Enhorabuena por la sensibilidad y la calidad humana depositada. Gracias por hacer proyectos así

  • 2
    Chuso Soria on 23 junio, 2016 Responder

    Ojalá mucha gente pudiera eschuchar este gran trabajo, es una especie de realismo mágico doméstico que te aporta una visión más amplia del día a día y activa la humanidad cotidiana. Muchas gracias por este tipo de proyectos. Suerte.

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