Paseo por el centro de Gijón

18. marzo 2016 Sin categoría 1
Paseo por el centro de Gijón

El sonido busca erigirse en testimonio. En su libertad casi perfecta, presume ufano de dar voz a quien no la tiene. No importa que poderosos enemigos se ciernan en su camino e intenten acallarlo. Sea como débil temblor o como inabarcable rugido, lo sonoro se fuerza en existir, transformando la acurrucada energía del sollozo en queja audible y manifiesta. Así, cuando la denuncia se convierte en vibración y la indiferencia en rechinar, la realidad se muestra más completa y rica en matices. En esta primera salida, dejamos que las palabras tomen el protagonismo y llamen a la puerta de la memoria de las mujeres de la asociación.

Entender quienes somos siempre exige conocer nuestros orígenes. Una poderosa mezcla de necesidad, inquietud y arrojo puso en marcha la asociación tiempo atrás como vehículo para la denuncia y la ayuda. Lo que quizás no podían prever aquellas animosas fundadoras era la hermandad que se iba a fraguar con el paso de los años. Aquí no se pregunta quién eres o de donde vienes. Sólo se presta ayuda con esa sonrisa que tan sólo la dibuja la complicidad. Desgranar el camino andado siempre es un ejercicio de sana liberación, un recuento de objetivos cumplidos y de deudas pendientes. Pero sobre todo, es la constatación del ser y del estar, que son las piedras fundamentales que sustentan el arco por el que se accede al futuro.

La discapacidad aísla. Convertida en inadecuada singularidad, crea su propio horizonte de sucesos, un muro de contención que separa dos realidades aparentemente inconmensurables. Desde dentro, parece que el mundo se hubiese detenido, congelado. Siempre los mismos problemas, siempre las mismas distancias. Denuncias al aire que no llegan a ningún sitio y se quedan detenidas presumiendo de su esterilidad. Desde fuera, parece que no tuviésemos valor suficiente para intervenir y también, indiferentes, intentamos con torpeza mover esa imagen fija que ni siquiera somos capaces de identificar con claridad. El problema del movimiento ya sedujo a Heráclito, hablándonos del eterno devenir, del cambio permanente. Pero para las mujeres de la asociación también estos principios vitales parecen estar vedados. Desplazarse de un lugar a otro no está en la categoría del “todo fluye”, sino al otro lado del muro, bajo la bota de un mundo opresor y egoista que aún no ha emergido de su aislador solipsismo. El sonido dio voz al testimonio que narró como, más de dos milenios después, nadie escucha ya a Heráclito.


1 thought on “Paseo por el centro de Gijón”

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    Sigfrido Chico Calvo on 10 mayo, 2016 Responder

    Hay que darse cuenta de una cosa; vivimos y vamos por donde es constante, el ruido, los sonidos del mundanal Mundo, que no percibimos ni somos consciente de ello. Andamos sumergidos en nuestros asuntos, y en nuestras cosas y al mismo tiempo no damos valor de atención a los múltiples sonidos de personas, y al ambiente exterior de las ciudades y su entorno más alla de calles y trafico. Habrá que poner atención en todo lo que nos rodea a fin de conocer los ecos de lo que formamos parte. No estamos solos tenemos una riqueza de oir y escuchar atentamente.

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